Road to Regeneration: Jerry Volenec
Como parte de nuestra serie Meet A Farmer, en colaboración con Soil & Climate Initiative, Jerry Volenec comparte su camino desde la producción lechera industrial hacia la agricultura regenerativa.
Farmer’s Footprint is a nonprofit initiative dedicated to restoring human and environmental health by advancing regenerative agriculture through education and storytelling.
Desaprender el sistema y volviendo a la tierra
Hay momentos en la vida en los que el trabajo que una persona ha conocido durante años empieza a sentirse desconocido, no porque las tareas hayan cambiado, sino porque algo más profundo se ha transformado bajo la superficie.
Para Jerry Volcanec, ese cambio no llegó de golpe. Apareció lentamente, revelándose a través del agotamiento, la observación en silencio y una creciente conciencia de que el sistema en el que operaba le estaba exigiendo más de lo que le daba de vuelta.
“Mi nombre es Jerry Volcanec y soy ganadero. Lo llevo en los huesos.”
Jerry trabaja en la región Driftless, al sureste de Wisconsin, un paisaje que nunca fue alcanzado por los glaciares y que se caracteriza por colinas, valles, acantilados rocosos y manantiales naturales que alimentan arroyos cristalinos donde habitan las truchas. Aquí, la agricultura y la ecología conviven lado a lado, y los límites entre ambas suelen ser difíciles de distinguir.
Su tierra se encuentra en una divisoria de aguas, lo que significa que lo que ocurre ahí no se queda en la granja: el agua lo lleva hacia los sistemas más amplios que están río abajo.
“No lidio con los problemas que vienen de arriba, pero lo que hago aquí afecta a todos los demás.”
Jerry Volenec
Ese sentido de responsabilidad siempre estuvo presente, aunque no lo comprendiera del todo. Lo que empezó a transformarse con el tiempo no fue la forma en que cultivaba, sino la relación que tenía con la tierra.
La familia de Jerry ha cuidado estas tierras desde 1897, desde que su familia emigró de República Checa y se establecieron en una región que les recordaba al paisaje que habían dejado atrás. Como muchas granjas de aquella época, su enfoque estaba basado en la autosuficiencia: cultivar alimentos para la familia y vender cualquier excedente.
Un sistema diseñado para producir
Como ocurrió con muchas granjas estadounidenses a mediados del siglo XX, la familia de Jerry adoptó las prácticas de la agricultura industrial. Llegaron métodos de manejo ganadero más intensivos y la granja comenzó a intercambiar autosuficiencia por escala.
Con el tiempo, su padre se enfocó en la producción lechera, alejándose de los sistemas diversificados, siguiendo las tendencias agrícolas más amplias que reemplazaron los pastizales por cultivos en hileras y al confinamiento del ganado.
Cuando Jerry tomó las riendas, esa transición ya se había consolidado por completo.
Durante gran parte de su vida, operó un sistema lechero eficiente y productivo, construido alrededor de la consistencia, el rendimiento y el flujo constante de producción dentro de una operación mecanizada.
Por un tiempo, el sistema funcionó justo como había sido diseñado.
La tierra existía para servir a la operación. Los cultivos se producían específicamente para el ganado lechero, el estiércol se reincorporaba como residuo y cada decisión estaba determinada por lo que el sistema necesitaba para seguir produciendo a gran escala.
“Las vacas tenían techo sobre sus cabezas y concreto bajo sus patas. Su conexión con la tierra era a través del diésel, el hierro y el caucho.”
“En términos prácticos, estaba operando una granja industrial.” Menciona mientras reflexiona sobre los años dedicados a ordeñar tres veces al día, gestionar empleados y producir tanta leche como el sistema pudiera sostener.
Con el tiempo, el sistema adquirió vida propia. Lo que comenzó como una solución práctica se convirtió en algo que Jerry apenas tenía tiempo de reflexionar. La granja era productiva, pero dejaba poco espacio para preguntarse si realmente estaba sirviendo a las personas, a los animales o a la tierra.
El punto de quiebre
El cambio comenzó cuando Jerry se hizo consciente de que algo ya no era sostenible.
“Me di cuenta de que me estaba destruyendo.”
Lo que comenzó como cansancio terminó revelando algo más profundo. La presión del sistema no solo se manifestaba en su cuerpo, sino también en el rebaño, en la tierra y en el equilibrio general de la granja.
La erosión aumentaba, el estiércol se acumulaba y el sistema exigía una precisión constante, sin margen de error, descanso o desviaciones. Era eficiente en un sentido, pero profundamente vulnerable en otro.
Al sentir ese peso cada vez más fuerte, comenzó a notar que la tierra parecía cargar con la misma tensión.
“Vi mi reflejo en la tierra. Si así me siento yo, así se siente mi tierra.”
No hubo un momento exacto en que absolutamente todo cambiará. Jerry lo describe como un desgaste lento. “Una sensación de malestar, insatisfacción y depresión. Como óxido sobre el hierro.”
Cuando los precios de la leche colapsaron en 2017, ese sentimiento lo obligó a actuar y a buscar alternativas. “Estaba buscando algo diferente. Estaba buscando algo mejor.”
En algún punto del camino, aquello que sentía se volvió imposible de ignorar. “Me había convertido en la máquina que creía estar operando. La verdad es que la fábrica me estaba operando a mí.”
Desaprender lo aprendido
Alejarse de ese sistema implicó mucho más que cambiar prácticas agrícolas. Significó dejar atrás una identidad y un conjunto de creencias construidas a lo largo de décadas.
“Tuve que vulnerarme por completo. Era una persona muy orgullosa. Creía en lo que estaba haciendo.”
Durante años defendió la agricultura convencional, convencido de que era la única forma viable de alimentar a la población a gran escala. Abandonar esa idea significó enfrentarse no solo al sistema, sino también a sí mismo.
“Llegó un momento en que tuve que verme a través de los ojos de otra persona. Y no me gustó lo que vi.” Lo más difícil no fue el tema financiero. La lechería era rentable y el sistema funcionaba según las proyecciones. Lo que más lo desafió fue la pérdida de identidad asociada con dejarlo atrás.
“Me sentí enojado, traicionado y avergonzado. Como las mercancías que producía: barato, uniforme y reemplazable.”
"No importaba cuánto dinero ganara. No estaba disfrutando la vida.”
Un cambio distinto
La transición hacia la agricultura regenerativa no comenzó con un plan claro, sino con pequeños pasos que transformaron gradualmente su relación con la tierra.
Adoptó prácticas de siembra directa, incorporó cultivos de cobertura y comenzó a experimentar con una mayor diversidad.
“No he cambiado todo. Pero ya empecé."
A lo largo del proceso encontró apoyo a través de la Soil & Climate Initiative (SCI), una red de agricultores que trabajan para transicionar hacia sistemas regenerativos. En donde recibió orientación, acompañamiento agronómico y herramientas para comprender cómo evolucionan los impactos de sus prácticas con el tiempo.
Hoy, esa transición continúa. El ganado sigue siendo una parte central de la operación, pero ahora está integrado al funcionamiento general de la tierra en lugar de existir como una actividad separada.
“Estoy tratando de dejar de pensar en tierras de cultivo y tierras de pastoreo. Intento ver la tierra como un solo sistema.”
Incluso en las primeras etapas de este cambio, comenzó a notar señales sutiles pero significativas de que algo positivo estaba ocurriendo. Al pasar en auto junto a sus campos durante el invierno, observaba cómo se movía la nieve sobre la tierra, y empezó a notar una diferencia entre sus tierras y las de alrededor. “La nieve era blanca en mis campos. Y eso era importante.”
Era un detalle pequeño, pero significativo. Una señal del cambio de la extracción hacia la abundancia.
Redefinir la regeneración
Para Jerry, la regeneración no se define por prácticas específicas ni por reglas rígidas, sino por un cambio fundamental en la relación con la tierra y con los sistemas agrícolas. “En la agricultura moderna, el objetivo es eliminar las variables. Si no puedes controlarlo, te tienes que deshacer de ello.”
La agricultura regenerativa propone algo distinto. Requiere trabajar con la variabilidad en lugar de eliminarla y aceptar la incertidumbre como parte natural del sistema. “Se trata de abrazar las variables. De trabajar con ellas en lugar de luchar contra ellas.”
Ese cambio desplaza la agricultura desde el control hacia la colaboración, situando al agricultor dentro del sistema y no por encima de él.
“Lo veo como trabajar en armonía. Ser parte del sistema, no intentar imponerse sobre él.”
Mirar hacia delante
En medio de los desafíos de la transición, hay un consejo que Jerry considera fundamental: “Haz algunos amigos.” Dice Jerry.
Aunque parezca simple, fue una parte esencial de su camino. A través de conversaciones, experiencias compartidas y redes como SCI, encontró personas dispuestas a ofrecer orientación, compartir errores y acompañarlo sin juzgar.
“No existe una hoja de ruta exacta. Hay que estar dispuesto a ser vulnerable.”
En colaboración con Soil & Climate Initiative
Sobre Soil & Climate Initiative (SCI)
Soil & Climate Initiative (SCI) es un programa sin fines de lucro de transición hacia la agricultura regenerativa, desarrollado en colaboración con agricultores, marcas, organizaciones y científicos del suelo. Su trabajo se centra en apoyar a los agricultores durante su transición hacia sistemas regenerativos y en ayudar a alinear toda la cadena de suministro alrededor de esa transición.
SCI ofrece planificación agrícola, asesoría agronómica, análisis de suelo y herramientas para medir y verificar el impacto de las prácticas regenerativas a lo largo del tiempo.
Hasta la fecha, SCI ha apoyado a más de 175 granjas en más de 350,000 acres distribuidos en 27 estados, contribuyendo a mejoras en la salud del suelo, la calidad del agua, la biodiversidad y la resiliencia agrícola.
Al trabajar directamente con los agricultores e integrar datos confiables y procesos de verificación, SCI ayuda a garantizar que los esfuerzos regenerativos no solo se implementen, sino que también sean comprendidos, respaldados y sostenidos.
Junto con sus programas hermanos, Soil & Climate Alliance y Nutrient Density Initiative, SCI está ayudando a construir un ecosistema capaz de escalar los sistemas regenerativos desde la base.
Más información: www.soilclimateinitiative.org
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