As Managing Director at Farmer’s Footprint, Alana brings a cultural lens to food, emphasizing its deep ties to tradition, memory, and place.
Pollo rostizado a la mostaza y naranja
Más que una comida, esta receta es un recuerdo esperando suceder. Uno que convierte una noche tranquila en un momeno especial. Cuando termines, no olvides guardar los huesos para cocinar un caldo de huesos nutritivo.
Preparación
Prepara tu nido.
Coloca las rodajas de cebolla en el fondo de tu olla — esta será la cama de tu pollo y absorberá todo el sabor.
Viste el pollo.
Unta el pollo entero por dentro y por fuera con mostaza. Busca cubrirlo en abundancia. Rocía con aceite de oliva, sazona con sal y pimienta al gusto, y agrega unos dientes de ajo y hierbas aromáticas dentro del pollo.
Añade papas y ajo.
Esparce las papas troceadas y el ajo aplastado alrededor del pollo. Vierte el jugo de naranja fresco sobre todo el pollo. Coloca el romero y el tomillo.
Tapa y rostiza.
Tapa la olla (o sella bien con papel de aluminio) y coloca en un horno precalentado a 350 °F (175 °C). Déjalo rostizar a fuego bajo durante unas 2.5–3 horas. El jugo de naranja ablandará la carne y la impregnará de un sabor profundo y aromático.
Destapa y dora (opcional).
En los últimos 20 minutos, destapa el pollo para que la piel quede un poco crujiente. Los jugos se caramelizarán, creando un sabor delicioso.
Reposa y sirve.
Deja reposar el pollo antes de cortarlo. Sirve con las cebollas tiernas, las papas cocidas y una cucharada de los jugos de la cazuela.
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