18 Preguntas & respuestas con Glyphosate Girl
Conoce a "Glyphosate Girl": Kelly Ryerson, colaboradora en la fusión entre la agricultura y la salud.
Briar Rose is an indigenous storyteller and the Director of Storytelling at Farmer’s Footprint, where she leads narrative across film, editorial, and creative production.
Colaboradora de agricultores regenerativos, científicos, responsables de políticas públicas y medios de comunicación para abordar el daño de los agroquímicos en nuestro suelo y en nuestros cuerpos. También fundó el sitio de noticias Glyphosate Facts, que explica la relación entre la agricultura química y el aumento de las enfermedades crónicas. Kelly ha participado en podcasts, publicaciones y documentales, incluyendo el reciente documental galardonado Common Ground. Ademas de ser embajadora de Rodale Institute, Kelly cuenta con una licenciatura de Dartmouth College, un MBA de Stanford Graduate School of Business, y completó su formación en coaching de salud integrativa en Duke Integrative Medicine.
01 ¿Qué despertó tu pasión inicial por ser una defensora en el sistema alimentario?
Kelly: Crecí en un hogar en el que mi mamá solo consumía alimentos muy limpios -y no procesados- en la cocina. A pesar de esa base tan sólida, terminé teniendo problemas digestivos en la adolescencia, los cuales intuía que tenían que ver con mi alimentación, probablemente con lo que comía fuera de casa. Cuando empecé a notar que me sentía mejor evitando la comida chatarra, empecé a escribir una columna de nutrición en el periódico de mi escuela. Increíblemente, ahí tuve mi primer acercamiento a los retos que surgen cuando alguien intenta alzar la voz sobre alimentos que son dañinos. Critiqué a McDonald's por tergiversar lo saludable de su comida, y retiraron mi columna porque la empresa había donado computadoras a la escuela donde estudiaba.
¡En ese momento no imaginaba que enfrentar a compañías que contribuyen a un sistema alimentario tóxico sería algo a lo que terminaría dedicándome profesionalmente!
02 Cuéntanos sobre tu trabajo
Kelly: Durante la última década he construido una situación bastante única en la que colaboro con personas de distintos sectores del sistema alimentario. Comencé mi camino en el activismo alimentario cuando decidí crear un blog llamado Glyphosate Girl para escribir sobre los juicios relacionados con el cáncer causados por Roundup que se llevaban a cabo en San Francisco. Fue un juicio histórico, ya que fue la primera vez que Monsanto (fabricante del herbicida Roundup y del ingrediente activo glifosato) fue llevado ante un jurado. Sentía que muchos de los detalles impactantes sobre las prácticas corruptas de Monsanto no estaban siendo compartidas por los medios tradicionales, así que dejé mi trabajo y utilicé mi escritura creativa para dar vida a lo que sucedía en el juicio para lectores curiosos.
Como mi formación era en finanzas, sabía que había muchos inversionistas interesados en una cobertura diaria, paso a paso, de cómo evolucionaban los juicios, y rápidamente conseguí una audiencia considerable. Después de pasar un año en tribunales cubriendo estos casos, me uní a un equipo documental, lo que me llevó a viajar por todo el país para reunirme con agricultores, científicos, funcionarios gubernamentales y activistas, todo con el objetivo de estudiar el impacto del glifosato.
Siempre he sido una persona que conecta a otros, y encontré mi lugar en el movimiento de alimentos limpios y agricultura regenerativa facilitando la colaboración entre distintos agentes involucrados. Consideré crear mi propia organización sin fines de lucro, pero decidí que podía aportar más al movimiento sin competir por los mismos fondos limitados que buscan todas las organizaciones. Además, disfruto mucho conocer a los distintos equipos que trabajan hacia el mismo objetivo: hay personajes increíbles dentro de este movimiento.
Un día típico para mí puede incluir reuniones con asesores del congreso en temas de salud y agricultura, conversaciones con agricultores sobre cómo cambian sus prácticas de pesticidas al adoptar modelos regenerativos, colaboración con empresas y organizaciones en campañas específicas, y conectar a personas de distintas especialidades dentro del movimiento de agricultura regenerativa. También doy pláticas en escuelas, eventos políticos y organizaciones, e imparto clases como invitada sobre agricultura regenerativa en mi alma mater, Dartmouth College.
03 ¿Puedes hablar sobre tu propio proceso de salud y cómo la alimentación ha jugado un papel en tu sanación?
Kelly: Después de tener a mi segundo hijo, me sentía extremadamente agotada. Lo que comenzó como algunos problemas digestivos y cansancio se convirtió en una larga lista de síntomas, incluyendo erupciones en la piel, infecciones sinusales, caída del cabello, neuropatía, reflujo ácido y debilidad. Consulté a más de 20 especialistas tratando de entender qué me ocurría, y todos decían que mis análisis de sangre estaban bien. La mayoría sugería que el problema podía ser psicológico.
Desesperada por encontrar alivio, y con mi capacidad de funcionar casi desaparecida (en ese punto me mudé con mis padres para que pudieran cuidar de mí y de mis hijos mientras mi esposo trabajaba), comencé a tomar los medicamentos que los doctores me recomendaban: dos antidepresivos, una benzodiacepina, gabapentina y algunos esteroides. Aun así, seguía enferma por la condición original, ahora además con los efectos secundarios de los medicamentos.
Buscando respuestas, finalmente acudí a un psiquiatra, preguntándome si los médicos tendrían razón sobre una causa psicológica. Este psiquiatra revisó mis análisis iniciales y descubrió que tenía deficiencias severas de vitaminas. El siguiente médico me sugirió eliminar el gluten, ya que algunos marcadores de autoinmunidad estaban alterados.
Dejé el gluten y comencé a suplementarme con vitaminas. Pasaba una hora diaria al sol (en un giro curioso, ¡la imagen satelital de Google de mi casa me captó tomando el sol desnuda!). Poco a poco, en cuestión de semanas, empecé a sentir que mi cuerpo se estabilizaba, incluso tuve momentos en los que me sentía “normal” nuevamente. Comencé a reducir gradualmente los medicamentos: cualquier pequeña reducción de la benzodiacepina me provocaba convulsiones, así que el proceso tomó varios años. Pero conforme avanzaba, empecé a sentirme mejor día con día.
Cuando decidí probar si el gluten realmente era la causa, comí una rebanada de pizza. Lo que siguió fue terrible: regresaron las erupciones, el agotamiento extremo y la neuropatía.
Sorprendida por la sensibilidad de mi cuerpo, quise investigar más sobre la epidemia de sensibilidad al gluten. Asistí a una conferencia sobre enfermedad celíaca y sensibilidad al gluten en la Universidad de Columbia, donde científicos y médicos discutían posibles causas. Entonces pensé: quizá no es el gluten en sí, sino un pesticida. Pregunté si algo se aplica a los granos en el campo, y ninguno de los científicos lo sabía. Después, un investigador de General Mills se me acercó y me explicó que el Roundup —cuyo ingrediente activo es el glifosato— se rocía sobre los cultivos antes de la cosecha para secarlos y facilitar el proceso. De hecho, el glifosato está presente en gran parte de los alimentos no orgánicos, especialmente en aquellos cultivos tratados con agentes de secado.
A partir de ese momento, comencé a comprar principalmente alimentos orgánicos, y mi salud siguió mejorando. Fue un proceso largo, pero recuerdo el día en que realmente me sentí “normal” otra vez. Fue algo casi milagroso.
En el punto más crítico de mis síntomas, había perdido la capacidad de caminar. En una ocasión, durante una resonancia magnética de cuerpo completo de dos horas, le hice una promesa a Dios: si los resultados salían bien y lograba encontrar una forma de sanar, haría todo lo posible por ayudar a otras personas que enfrentan estas enfermedades crónicas misteriosas. Estoy convencida de que ese día obtuve una respuesta.
04 Mencionas Roundup y su ingrediente activo, el glifosato. ¿Qué es exactamente y cómo y por qué se utiliza?
Kelly: El glifosato, el ingrediente activo del herbicida Roundup, es el pesticida más utilizado en el planeta. En Estados Unidos, se aplican alrededor de 280 millones de libras de glifosato cada año en tierras agrícolas. Lamentablemente, también está vinculado a muchas condiciones de salud graves, y aun así los reguladores continúan permitiendo su uso por agricultores, jardineros e incluso consumidores que lo compran en ferreterías.
El glifosato fue creado por primera vez en 1950 por un químico suizo mientras investigaba posibles nuevos fármacos. Al no encontrar una aplicación farmacéutica, el compuesto fue patentado en 1964 como limpiador de calderas y tuberías, debido a su capacidad para unirse y eliminar minerales como calcio, magnesio, manganeso, cobre y zinc.
En 1970, químicos de Monsanto —el Dr. Phil Hamm y el Dr. John Franz— identificaron su actividad herbicida y lo patentaron para ese uso en 1971. El producto formulado con glifosato, llamado “Roundup”, se comercializó por primera vez en 1974 para uso agrícola y residencial.
En 1996, Monsanto introdujo las semillas “Roundup Ready”, genéticamente modificadas para resistir los efectos del glifosato. Cultivos como la soya, el maíz y el algodón fueron alterados para poder crecer incluso cuando se rocían con este herbicida. Esta característica de resistencia provocó un enorme aumento en su uso, ya que los agricultores podían aplicar grandes cantidades directamente sobre los cultivos en crecimiento y eliminar las malezas que compiten por los nutrientes del suelo.
Durante las dos décadas posteriores a la introducción de estos OGM “Roundup Ready”, el uso de glifosato aumentó casi 15 veces a nivel mundial. Según la Environmental Protection Agency (EPA), aproximadamente 280 millones de libras de glifosato se aplican anualmente en cerca de 298 millones de acres de tierras de cultivo.
05 ¿Qué hace que el glifosato sea tan peligroso tanto para los seres humanos como para el planeta?
Kelly: El glifosato se ha utilizado en tal exceso que prácticamente nada queda sin contaminar: es altamente soluble en agua y puede infiltrarse fácilmente en ríos y aguas subterráneas. En algunos casos, incluso se usa como herbicida acuático, rociándose directamente en cuerpos de agua bajo la falsa suposición de que no afectará la vida marina.
La Environmental Protection Agency (EPA) realizó una Evaluación Biológica del glifosato en 2021 y encontró que es probable que dañe o mate al 93% de las especies en peligro de extinción. Este estudio debería ser una señal de alarma para todas las especies, ya que todas están en riesgo.
El glifosato también actúa como un quelante de metales, lo que significa que se une a minerales esenciales. Cuando está presente en el suelo, se adhiere a los minerales que los cultivos —y nuestros cuerpos— necesitan, volviéndolos no biodisponibles y, por lo tanto, reduciendo significativamente el valor nutricional de los alimentos.
06 ¿Puedes explicar la relación interconectada entre el suelo, los alimentos y nuestro intestino?
Kelly: Tanto el suelo como el cuerpo humano albergan comunidades microbianas complejas —incluyendo bacterias y hongos— que son esenciales para un funcionamiento saludable. Cuando el suelo es maltratado, su microbioma cambia de un ecosistema fértil y lleno de vida a un polvo prácticamente inerte. Gran parte de nuestros alimentos —tanto orgánicos como convencionales— se cultivan en suelos severamente agotados, por lo que nuestros cuerpos a menudo carecen de los nutrientes necesarios para prevenir enfermedades y funcionar de manera óptima.
De manera similar, la capacidad del cuerpo humano para prosperar físicamente depende en gran medida de la salud del microbioma intestinal. Cuando este microbioma está desequilibrado y carece de diversidad, somos más propensos a enfermarnos. Nuestro intestino está constantemente expuesto a toxinas provenientes de los alimentos y del entorno, y al igual que el suelo, no puede sostener una salud óptima bajo la presión de agresiones tóxicas repetidas.
El glifosato tiene un impacto enorme en el suelo. Es tóxico para bacterias beneficiosas, incluyendo microorganismos fijadores de nitrógeno, micorrizas, organismos de control biológico, lombrices de tierra y más. Compromete la resiliencia de las plantas, estimula enfermedades del suelo, reduce la absorción de nutrientes y puede persistir durante años en la tierra. Además, afecta directamente a las plantas porque se bioacumula en sus tejidos —tallos, raíces y estructuras reproductivas—, lo que significa que no se puede eliminar simplemente lavando los alimentos.
Con toda esta alteración en el suelo y en las plantas, es natural que quienes consumen esos alimentos o viven en entornos expuestos al glifosato también se vean afectados. Así como impacta la materia orgánica del suelo, también afecta nuestro propio microbioma intestinal. Es particularmente perjudicial porque elimina bacterias beneficiosas mientras permite que bacterias patógenas proliferen.
07 ¿Cuáles son los efectos más dañinos para la salud asociados con el glifosato?
Kelly: La investigación independiente y revisada por pares vincula el glifosato con una larga lista de efectos negativos para la salud. Los estudios han relacionado la exposición al glifosato con cáncer, enfermedad renal, disbiosis intestinal, autoinmunidad, infertilidad, inflamación, enfermedad hepática, abortos espontáneos, depresión, disrupción endocrina, muerte de espermatozoides, autismo, deficit de atención, neurodegeneración, Alzheimer y daño epigenético.
08 ¿Cómo se está vinculando el uso de químicos en la agricultura con el aumento global de enfermedades crónicas?
Kelly: No es sorprendente que la epidemia de enfermedades crónicas haya explotado en Estados Unidos, considerando las toxinas a las que estamos expuestos diariamente. El glifosato no es el único químico agrícola que contribuye a nuestro estado de enfermedad, aunque sí es el pesticida más utilizado en términos de volumen. También estamos expuestos a otros herbicidas, fungicidas e insecticidas. La palabra “-cida” significa “matar”, y siempre me ha parecido fascinante que muchas personas no reconozcan que no somos tan distintos de otras formas de vida. Sería lógico pensar que estos venenos también podrían estar contribuyendo a enfermedades en los humanos.
Desde la “Revolución Verde” posterior a la Segunda Guerra Mundial, se han utilizado fertilizantes sintéticos y químicos para producir alimentos en Estados Unidos. La introducción de organismos genéticamente modificados (OGM) en el sistema alimentario abrió el camino hacia un modelo basado en alimentos altamente procesados y con bajo valor nutricional. Los animales que consumen la mayoría de estos cultivos OGM —a menudo en sistemas de producción intensiva (CAFOs)— son tratados con múltiples fármacos para mantenerse con vida.
Tuve la oportunidad de visitar un CAFO y fue una de las experiencias más deprimentes: los animales estaban en condiciones terribles, muchos con mucosidad saliendo de sus narices y completamente abatidos. Me hizo pensar: ¿realmente es tan diferente de lo que vemos en la población humana, consumiendo la misma “comida basura” e intentando medicar los síntomas? Inflamación, falta de energía, depresión, infecciones… las similitudes son impactantes.
09 Si el glifosato es tan prevalente y existen tantos estudios que lo vinculan con problemas de salud en humanos, ¿por qué nuestro sistema médico no está hablando de esto?
Kelly: La desesperación que experimentan las personas enfermas al enfrentarse al mismo recorrido médico desalentador y al “gaslighting” (invalidación de sus síntomas) que yo viví, agrava significativamente la sensación de impotencia que ya sienten.
Mis amigos que son médicos de medicina funcional tienen listas de espera que podrían mantenerlos ocupados durante años. Son los doctores que realmente entienden las causas raíz y cómo los factores ambientales pueden detonar o agravar nuestras condiciones de salud. La mayoría —aunque no todos— de los médicos formados en la medicina occidental saben poco o nada sobre nutrición, y mucho menos sobre sistemas agrícolas y los pesticidas que contaminan nuestros alimentos. En mi opinión, la “Salud Ambiental” debería ser una materia obligatoria en las escuelas de medicina, porque el “baño” químico en el que vivimos debe considerarse al hacer diagnósticos precisos.
Cuando me estaba recuperando de mi enfermedad, comencé a estudiar fisiología y biología celular para entender lo que me ocurría a nivel celular. Cualquier estudiante de estas disciplinas debería reconocer la interacción dinámica de nuestros sistemas biológicos, trabajando juntos en una especie de sinfonía milagrosa. Por lo tanto, es lógico pensar que introducir venenos en este delicado equilibrio inevitablemente provocaría fallas en el sistema.
Parece haber una disonancia cognitiva, y esto no se ve ayudado por el control que la industria farmacéutica ejerce sobre el sistema de salud. Imagina un escenario en el que los médicos fueran formados en toxicidad agrícola y ambiental. Si ese fuera el caso, y un doctor pudiera recetar una dieta orgánica y la instalación de un filtro de agua, la proporción de medicamentos vendidos disminuiría.
Para agravar la situación, una sola empresa controla gran parte de nuestro sistema agrícola. En 2018, el gigante agroquímico Monsanto, productor de glifosato, fue adquirido por el gigante farmacéutico Bayer. Esta fusión unió a dos industrias poderosas, y Bayer se convirtió no solo en el fabricante de medicamentos para tratar enfermedades crónicas, sino también en el productor de semillas y químicos agrícolas que probablemente contribuyen a causarlas en primer lugar.
Las agencias que deberían regular nuestros alimentos y químicos han sido cooptadas por la industria. Incluso frente a evidencia clara de que el glifosato puede causar cáncer, la Environmental Protection Agency (EPA) continúa alineándose con los fabricantes que afirman que no afecta la salud humana. Durante los “Juicios de Roundup”, la EPA hizo un anuncio público —sin una razón clara— afirmando nuevamente que el glifosato no causa cáncer. La EPA parece trabajar en favor de las compañías químicas y no de los ciudadanos.
Hasta que las escuelas de medicina y las instituciones de investigación se desvinculen de las fuentes de financiamiento provenientes de las industrias farmacéutica y agroquímica, no habrá un cambio en la comprensión de cómo la toxicidad subyace a la epidemia de enfermedades crónicas. Los pacientes seguirán siendo invalidados por profesionales médicos cuando planteen preguntas sobre el impacto de la nutrición y la toxicidad química en sus enfermedades. Debemos seguir llevando estas conversaciones al centro de nuestra conciencia colectiva.
10 ¿Cómo podemos comenzar a eliminar el glifosato del suelo —y de nuestro sistema alimentario—?
Kelly: Bueno, antes que nada, tenemos que dejar de aplicarlo. Los agricultores comprometidos con adoptar prácticas de agricultura regenerativa tendrán que reducir gradualmente el uso de herbicidas hasta sentirse cómodos y seguros de que pueden cultivar sin ellos. La acción más inmediata para sanar nuestros suelos y cuerpos del glifosato es prohibir la desecación previa a la cosecha con pesticidas sintéticos y volver a formas tradicionales de cosecha. Esto implica reintroducir herramientas como las segadoras (swathers) y los secadores de aire en las granjas. El glifosato puede eliminarse más fácilmente del suelo una vez que la materia orgánica se ha restablecido a través del proceso de regeneración del suelo.
Desafortunadamente, los alimentos orgánicos a menudo muestran niveles bajos de glifosato en pruebas. Aunque no es sorprendente dada su presencia generalizada en el suelo y el agua, es probable que una fuente clave sea el fertilizante a base de estiércol que se utiliza en lugar de fertilizantes sintéticos en los sistemas orgánicos. Este estiércol suele provenir de sistemas de producción intensiva (CAFOs), donde los animales son alimentados con cultivos transgénicos cargados de glifosato y otros pesticidas.
Las prácticas de agricultura regenerativa —incluyendo cultivos de cobertura, rotación de cultivos, agricultura sin labranza y restauración de ecosistemas— pueden reducir drásticamente la dependencia del glifosato, así como de otros insumos sintéticos.
11 Desde tu perspectiva, ¿cómo se ve un sistema alimentario saludable?
Kelly: El escenario ideal comienza con el suelo. Un suelo lleno de materia orgánica es la base para cultivos saludables y densos en nutrientes. A través de la rotación de cultivos, el uso de cultivos de cobertura, prácticas sin labranza, la eliminación de pesticidas, la integración de la agroforestería y técnicas de pastoreo conscientes, podemos restaurar el equilibrio de la tierra. Idealmente, estas granjas regenerativas proveen alimentos a nivel local, ofreciendo una diversidad de cultivos en lugar de los monocultivos subsidiados por el gobierno que hoy dominan la agricultura.
Cuando todas las personas puedan tener acceso a alimentos reales y saludables provenientes de sistemas agrícolas regenerativos, descubrirán que su salud mejora y que la carga general de enfermedades crónicas disminuye.
A menudo me pregunto cómo se vería nuestro país si lográramos hacer la transición de la agricultura industrial a gran escala hacia granjas regenerativas, permitiendo que minerales fundamentales y naturales como el magnesio, el zinc y el manganeso regresen a nuestra alimentación. ¿Te imaginas cuántos dolores, discusiones y ataques de ansiedad desaparecerían?
Los principales obstáculos para lograr un sistema alimentario saludable radican en el tipo de subsidios gubernamentales que se otorgan a los agricultores. El gobierno sostiene a las mega granjas de OGM y sus productos tóxicos mediante subsidios, dejando a muchos pequeños agricultores y productores de cultivos especializados en desventaja. Los agricultores y ganaderos a pequeña escala tienen dificultades para encontrar procesadores para sus cultivos y carne, lo cual es una brecha que debe resolverse si alguna vez queremos lograr una adopción a gran escala de prácticas regenerativas.
12 ¿Qué podemos hacer para fortalecer nuestra resiliencia frente al glifosato?
Kelly:
Usar un filtro de agua de alta calidad
Comer alimentos orgánicos
Suplementar minerales para reponer lo que el glifosato ha ido eliminando del cuerpo
13 ¿Cuáles son las mejores acciones que una persona y su comunidad pueden tomar para reducir su exposición al glifosato?
Kelly: Evitar el glifosato es un reto constante: no solo se utiliza en la agricultura, sino también en escuelas, parques, bosques, vías del tren, carreteras, banquetas, jardines e incluso lagos. Está presente en el aire y en la lluvia.
Para reducir mi exposición, priorizo comer lo más limpio posible: alimentos enteros y evitar productos procesados. Cuando no hay opciones orgánicas, prefiero omitir alimentos que suelen ser rociados con glifosato antes de la cosecha, como los granos y los garbanzos. También busco productos de agricultores que, aunque no tengan certificación orgánica, están comprometidos con reducir el uso de químicos. En mercados locales, hago preguntas directas sobre sus prácticas, e incluso he hablado con encargados de productos en Whole Foods Market para saber más. Un beneficio adicional es que, cuando los agricultores practican agricultura regenerativa, los alimentos suelen tener mayor densidad nutricional: ¡un suelo sano es la base de una alimentación saludable!
Dado que el glifosato puede encontrarse en el agua municipal, filtro el agua que bebo y también he instalado filtros en la regadera y la tina.
También dejé de comprar flores en supermercados, e incluso evito comprarlas en florerías si no sé de dónde provienen. Muchas flores se cultivan con altos niveles de pesticidas. Si vas a hacer un arreglo floral, es recomendable usar guantes para protegerte de estos químicos.
A nivel comunitario, es importante acercarte al ayuntamiento o consejo escolar para solicitar la eliminación de pesticidas tóxicos —incluido el glifosato— en espacios públicos. Muchas comunidades ya han logrado este cambio, reduciendo así un riesgo importante para la salud de todos.
14 Si los pesticidas representan una amenaza para el suelo y la salud, ¿por qué el gobierno de Estados Unidos no está haciendo nada al respecto?
Kelly: Cuando aprendí por primera vez sobre los peligros del glifosato, mi reacción fue: “¡tengo que contactar a la Environmental Protection Agency!”. Pensé que necesitaban saber lo que había descubierto. Hoy me río un poco de eso, porque por supuesto que lo saben. Son conscientes del daño que el glifosato está causando en nuestros cuerpos y en el medio ambiente, pero han optado por ignorarlo debido a la presión política de los grupos de lobby, la gran agroindustria (“Big Ag”) y la promesa de la llamada “puerta giratoria”.
La “puerta giratoria” es una metáfora para describir a personas que pasan del gobierno a la industria —y a veces de regreso— recibiendo grandes salarios corporativos como incentivo para tomar decisiones regulatorias favorables a la industria.
Lamentablemente, como han demostrado documentos internos de Monsanto, los fabricantes de glifosato trabajan de cerca con los reguladores para asegurar que sus productos sean aprobados. La EPA a menudo basa sus decisiones en estudios financiados por las propias empresas. En varios casos, investigaciones sobre el glifosato fueron redactadas por terceros (“ghostwritten”) para parecer independientes, cuando en realidad habían sido financiadas por la compañía.
Recientemente visité la EPA para hablar sobre las propiedades disruptoras endocrinas del glifosato y solicitar que se reabriera su evaluación. Antes de la reunión, supe que 27 de los 32 estudios utilizados en ese análisis provenían de la industria y no eran públicos. Los otros 5 estudios fueron seleccionados de manera parcial para concluir que el glifosato no es un disruptor endocrino. Sin embargo, existe una gran cantidad de investigaciones que apuntan a lo contrario, por lo que la selección de la EPA no refleja el conjunto completo de evidencia disponible.
Durante la reunión llevé una imagen provocadora —un hombre en ropa interior— para llamar la atención y generar preocupación. La realidad es que todos en esa sala deberían estar alarmados: el glifosato ha sido detectado en el semen, se asocia con daño en los espermatozoides, afecta células prostáticas y se ha vinculado con una disminución significativa en los niveles de testosterona. Y luego nos preguntamos por qué existe una crisis de fertilidad. El glifosato, sin duda, es un factor que contribuye a ello.
15 ¿Qué legislación está actualmente en juego que impacta la capacidad de las personas para acceder a alimentos seguros y asequibles?
Kelly: La propuesta legislativa que más me preocupa —y sobre la que intento alertar constantemente— es un componente del proyecto de ley agrícola conocido como el Farm Bill, que podría otorgar un “escudo de responsabilidad” a los fabricantes de pesticidas.
Las acciones de Bayer han caído más del 70% desde que adquirió a Monsanto en 2018. Los litigios por cáncer relacionados con Roundup han derivado en acuerdos por más de 12 mil millones de dólares, y aun así Bayer se niega a reconocer la carcinogenicidad del glifosato. En lugar de eso, busca impulsar legislación que impediría que las personas afectadas por la exposición a pesticidas —incluidos agricultores— puedan demandar. Es una propuesta profundamente inhumana.
Además, Bayer busca eliminar la capacidad de estados y gobiernos locales para regular pesticidas, incluyendo medidas como la Proposition 65 en California, que identifica al glifosato como carcinógeno. Algunos miembros del Congreso están colaborando estrechamente con la empresa para hacer realidad este escudo legal, lo que representaría un golpe muy fuerte a la salud pública si se aprueba.
También han surgido otras iniciativas interesantes recientemente. Una es la Safe School Meals Act, impulsada por Cory Booker. Esta ley establecería límites a metales pesados, prohibiría ciertos residuos de pesticidas (incluido el glifosato), exigiría reevaluar la seguridad de aditivos alimentarios como los colorantes artificiales, y prohibiría sustancias como PFAS, ftalatos y bisfenoles en los empaques de alimentos escolares.
Otra propuesta es la Toxic Free Food Act, presentada por Rosa DeLauro. Esta ley obligaría a la FDA a cerrar la laguna conocida como “GRAS” (Generally Recognized as Safe), y a someter los aditivos químicos a aprobación y supervisión formal. Actualmente, las empresas pueden decidir por sí mismas si un aditivo es seguro, evadiendo fácilmente la supervisión de la FDA, lo que ha provocado una proliferación de sustancias en el suministro alimentario sin suficiente evaluación de seguridad.
16 ¿Qué puede hacer una persona promedio para involucrarse en el movimiento y promover cambios en su comunidad local?
Kelly: Un muy buen punto de partida es llamar a tu consejo municipal y averiguar qué químicos están utilizando en sus prácticas de jardinería y mantenimiento de áreas verdes. Una vez que entiendas la situación, puedes redactar una carta proponiendo una transición hacia el manejo orgánico del paisaje. No es algo que suceda de la noche a la mañana: requiere muchas reuniones con autoridades y funcionarios, pero es posible lograr cambios.
También puedes involucrarte a nivel estatal reuniéndote con tus representantes para conocer qué iniciativas o leyes relacionadas con el uso de químicos están activas tanto a nivel estatal como federal. Otra vía es escribir artículos de opinión en periódicos o medios locales para visibilizar la toxicidad en nuestros alimentos y entorno. A través de redes sociales, puedes generar conciencia sobre el glifosato y sus riesgos compartiendo contenido con el hashtag #glifosato.
Es importante también sentir comodidad hablando en público. Yo tuve que trabajar mucho para superar mi miedo escénico. En algún punto entendí que si no hacía el esfuerzo por alzar la voz, esta información no llegaría al público. Hoy existen muchos cursos en línea para practicar, e incluso utilicé una app de realidad virtual que simulaba audiencias. ¡Fue muy útil!
Otra forma de empezar es dando el ejemplo en tu propio hogar. En mi caso, mi familia reemplazó el césped del frente de la casa con huertos en cajas de cultivo. Como vivimos en una zona suburbana donde las casas están muy cerca, muchas personas pasan y se interesan en aprender sobre el jardín. Incluso tengo un letrero de “sin pesticidas”, ¡que al principio le daba mucha pena a mis hijos!
17 ¿Hay algo que te haya inspirado a creer que hay esperanza para un futuro más saludable?
Kelly: Tuve la oportunidad de dar una plática a toda una preparatoria, donde hablé sobre la conexión entre la alimentación, la agricultura y la salud. Muchas miradas estaban completamente atentas, y surgieron muchísimas preguntas por parte de los estudiantes. Con más del 50% de los niños experimentando enfermedades crónicas en Estados Unidos, tenía sentido que muchos de los que estaban frente a mí ya estuvieran cansados de sentirse mal. Me siento profundamente inspirada porque muchos jóvenes siguen buscándome para saber cómo pueden involucrarse en la agricultura regenerativa y en proyectos o carreras dentro del sistema alimentario. Creo que son conscientes de lo difícil que es la situación actual, pero también tienen la energía y la motivación para solucionar un problema que los adultos han creado.
Además, tengo un poema en mi pared que leo todos los días.
Ulysses
-
Alfred, Lord Tennyson
-
'Tis not too late to seek a newer world.
Push off, and sitting well in order smite
The sounding furrows; for my purpose holds
To sail beyond the sunset, and the baths
Of all the western stars, until I die.
It may be that the gulfs will wash us down;
It may be we shall touch the Happy Isles,
And see the great Achilles, whom we knew.
Though much is taken, much abides; and though
We are not now that strength which in old days
Moved earth and heaven, that which we are, we are,
One equal temper of heroic hearts,
Made weak by time and fate, but strong in will
To strive, to seek, to find, and not to yield.
18 ¿Qué libros, recursos o voces clave recomiéndas para aprender más sobre los pesticidas y su impacto en la salud humana?
Kelly: Mi libro favorito es Dirt to Soil del agricultor Gabe Brown. En él comparte una historia de desesperación y esperanza, y nos enseña cómo regenerar nuestros suelos y ecosistemas. Es una historia tanto inspiradora como instructiva.
Otros que recomiendo mucho:
What Your Food Ate de David Montgomery y Anne Biklé
Toxic Legacy de Stephanie Seneff
What’s Making Our Children Sick de Michelle Perro
Count Down de Shanna Swan
Seed Money de Bartow J. Elmore
También recomiendo la película Common Ground y el podcast Regenerative Agriculture Podcast de John Kempf.
Más Historias
Apoya nuestro trabajo
Haz una donación
Tu donativo deducible de impuestos impulsa las historias que transforman la cultura, la organización que convierte la conciencia en acción colectiva y las relaciones que hacen posible el cambio sistémico a largo plazo.